Ondas de choque para mejorar artrosis

Evidencia científica y aplicaciones en fisioterapia

La terapia con ondas de choque extracorpóreas (ESWT) se ha consolidado en los últimos años como una herramienta eficaz dentro de la fisioterapia moderna para el tratamiento de patologías musculoesqueléticas crónicas. Su carácter no invasivo, su buena tolerancia y la evidencia científica creciente la convierten en una alternativa terapéutica cada vez más utilizada tanto en consulta privada como en centros de rehabilitación.


¿Qué son las ondas de choque y cómo funcionan?

Las ondas de choque son impulsos acústicos de alta energía que se transmiten a través de los tejidos produciendo efectos mecánicos y biológicos. No se trata de electricidad ni ultrasonidos, sino de energía mecánica controlada aplicada de forma terapéutica.

Sus principales efectos fisiológicos son:

  • Estimulación de la neovascularización (nuevos vasos sanguíneos)
  • Activación de procesos de regeneración celular
  • Modulación del dolor por mecanismos neurológicos
  • Disminución de procesos inflamatorios crónicos
  • Mejora de la elasticidad y calidad del tejido conectivo

Estos mecanismos explican por qué se utilizan tanto en tendones, fascia, músculo y articulaciones.


Ondas de choque y artrosis

La artrosis, especialmente la de rodilla, es una de las patologías donde más estudios se han realizado. Los resultados muestran:

  • Reducción significativa del dolor
  • Mejora de la función articular
  • Aumento de la capacidad de carga
  • Efectos mantenidos a medio plazo

Los meta-análisis clínicos indican que las ondas de choque pueden ser un complemento eficaz al ejercicio terapéutico, especialmente en fases donde el dolor limita la actividad.

No sustituyen a la movilidad ni al fortalecimiento, pero facilitan la recuperación funcional.


Aplicaciones en fisioterapia más allá de la artrosis

Las ondas de choque no se limitan a procesos degenerativos articulares. En consulta de fisioterapia se emplean de forma habitual en:

Tendinopatías

  • Epicondilitis (codo de tenista)
  • Tendinopatía rotuliana
  • Tendinopatía de Aquiles
  • Tendinitis del manguito rotador

La evidencia muestra disminución del dolor y mejora del rendimiento funcional cuando se combina con ejercicio terapéutico.

Fascitis plantar y espolón calcáneo

Uno de los usos más conocidos. Resulta especialmente eficaz en casos crónicos que no responden a plantillas, estiramientos o terapia manual.

Tendinitis calcificada de hombro

Puede contribuir a la fragmentación de depósitos cálcicos y alivio sintomático, reduciendo la necesidad de procedimientos invasivos.

Dolor miofascial crónico

Puntos gatillo, contracturas resistentes y sobrecargas musculares responden favorablemente cuando se integran en un plan de tratamiento global.


Aplicación en procesos degenerativos de la columna vertebral

Las ondas de choque también se utilizan como herramienta complementaria en patologías vertebrales degenerativas como:

  • Lumbalgia crónica
  • Cervicalgia mecánica
  • Espondiloartropatías
  • Sobrecargas paravertebrales
  • Dolor miofascial dorsal

En estos casos no se aplican directamente sobre la vértebra, sino sobre estructuras musculares y miofasciales adyacentes, ayudando a:

  • Reducir la hipertonía muscular
  • Mejorar la circulación local
  • Disminuir el dolor referido
  • Facilitar el trabajo posterior de movilidad y estabilización

Es importante entender que no regeneran el disco ni modifican la estructura ósea, pero sí pueden mejorar el entorno funcional del segmento vertebral, lo que repercute positivamente en el dolor y la movilidad.


Beneficios generales observados

  • Disminución del dolor crónico
  • Mejora de la función física
  • Alta tolerancia del paciente
  • Bajo riesgo de efectos adversos
  • Potencial efecto regenerativo indirecto
  • Integración sencilla con otras terapias

Conclusión

La terapia con ondas de choque se ha convertido en una herramienta de gran valor dentro de la fisioterapia moderna. Su aplicación en artrosis, tendinopatías, fascitis plantar y procesos degenerativos vertebrales demuestra que no se trata de una moda, sino de una técnica respaldada por evidencia científica cuando se aplica correctamente y dentro de un plan terapéutico global que incluya ejercicio, educación y control de cargas.





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